Dentro del agua, esta nos debe llegar hasta el cuello, el cuerpo debe estar totalmente estirado y las piernas bien abiertas para poder mantener el equilibrio, levantamos los brazos para que queden paralelos a la superficie del agua, los cerramos y sin flexionar, de esta forma se podrá vencer la fuerza del agua.
En posición de parada y el pie derecho más adelante que el izquierdo y las rodillas flexionadas, disponemos a levantar el brazo y lo colocamos hacia atrás juntamente con el codo flexionado, espirar y extender el brazo muy despacio ejerciendo presión sobre los músculos, inspirar, flexionar el codo pero que el antebrazo no caiga.
Con las manos dispuestas sobre los hombros y los brazos junto al cuerpo, levantamos los codos hacia adelante, de manera que el antebrazo esté en posición horizontal, subir y bajar en forma dinámica por lo menos 30 veces, este ejercicio debe realizarse todos los días.
Maria 
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